diumenge, 24 de maig del 2009

Los días que vivimos religiosamente (II)


2. EL DEMONIO ALEGRE

Nunca como en aquel regreso a casa, la ciudad le resultó a David Fons más odiosa y depravada. Mientras la vieja mojigata recrimina a la pareja de chicas que se besan con pasión, el pequeño Rouco ─ su yorkshire terrier─, último compañero de una vida decrépita, deposita en la acera una mierdecita caliente. El jovencito aparca su moto en mitad del carril bici y mira con desdén superlativo al ciclista que debe esquivar la yamaha por entre un grupo de jubilados que, igual que un coro, lanzan al tiempo una retahíla de improperios contra el ciclista, la Virgen y San José. El taxista frena tarde en el cruce de peatones y cuando un viandante le afea su distracción, el peseta saca a relucir al sol su desafiante dedo corazón. Son sólo algunos casos, y no de los más vistosos. Si son estos ejemplos tomados en particular, uno por uno, casi resultan ridículos y por completo banales. No obstante, era el conjunto lo que horrorizaba a nuestro muchacho. Jamás en su vida se había preocupado por el buen funcionamiento de nada, ni tan siquiera de su flora intestinal, pero, en esos instantes, después de contemplar aquella escena entre el niño y el elefante, se había desarrollado en David Fons la capacidad de captar tonalidades sutiles, mayores matices, una definición de la realidad social con una gama de colores ampliada hasta la saturación. Sin preguntarse de dónde le venía tal revelación, comprendió que el vacío es dios, cualquier tipo de vacío, también, por supuesto, el vacío entre las personas, y a pesar de ello, la gente insuflaba hostilidad y discordia y entonces dios debía irse a otro vacío, porque, por definición, el vacío no contenía nada y dios no era otra cosa. Esa idea asustaba a David Fons: la inquina, la mezquindad y la vileza, todas ellas diferentes grados de una educación deficiente, se tornaron reales y sólidas a sus ojos. Nuestro chico temía estar perdiendo la cabeza.

Con el semáforo en rojo, contemplando el ir y venir de personas, bicicletas y automóviles varios, sumergidos todos en la cadencia caótica propia de una coreografía imposible por loca y abominable, una nueva idea ─ esto es, un nuevo temor ─ asaltó a nuestro protagonista. ¿Este espectáculo urbano sería obra del diablo o, por el contrario, cumplía con los designios extravagantes del Supremo Hacedor de todas las cosas? David Fons nunca había sido un filósofo ni tampoco un pensador, ni mucho menos una persona capaz de organizar una cena para seis personas en su casa, y la cabeza, con tanta ebullición de ideas, le dolía cosa mala.

Al pasar por delante del escaparate de un H&M, una hermosa mirada rescató a David de sus turbios pensamientos. Se detuvo delante de aquel maniquí de sutil aspecto femenino. Y sin oponer resistencia ante esta figura de curvas ligeramente anoréxicas y mirada de vicio, David Fons recordó, con ternura (que es una de las mejores maneras de volver a pasar por el corazón cualquier asunto), a su ex novia. La historia del romance truncado no merece demasiado la pena; digamos sólo que ella no tuvo la culpa y que él tampoco. ¿Por qué el maniquí le trajo a la memoria su ex novia? Quizá porque, invariablemente, pensaba en ella todos los días, quizá porque recordaba a su ex novia tan hermosa como el maniquí del H&M o porque, además de las dos anteriores razones, adivinó que aquella chica y el maniquí compartían la misma cantidad de sentimientos humanos, es decir, ninguno y gracias.

“Soy un estúpido y un cobarde. ¿Cómo puedo permitir que un narrador omnisciente, que la mayoría de las veces trata de confundirse con mis propios y más íntimos pensamientos, insinúe que una hermosa chica que me amó ─ de manera ligera en exceso o que se encaprichó, cuanto menos, tan temporalmente como resultan los caprichos, de mi inestable encanto ─ y a la que yo amé con todas las fuerzas que vivían escondidas en los recodos de mi alma turbulenta, era una atractiva muchacha sin mayor encanto humano que un maniquí del H&M?”. Y dando la espalda a la tienda de la cadena sueca, David Fons comenzó a caminar con un nuevo vigor en su ánimo. “No, definitivamente no. Quién alguna vez me ha querido, aunque fuera poco y de modo superfluo, debe ser una persona más humana que un ser estéril con sonrisa artificial, ojos inexpresivos a la par que bonitos y brazos tan articulados como los de un playmobil”.

Evidentemente, la omnisciencia es la capacidad de saber todo, incluso aquellas estructuras de pensamiento no pensadas, esto es, aquellas estructuras que delimitan qué se puede pensar y qué no. En el fondo de su ser, David Fons seguía odiando con todas sus fuerzas a la chica que le hizo tocar la felicidad con ambas manos, para luego arrebatársela sin contemplaciones, largándose a Berlín con un rastas aventurero y mal músico ─ para mayor gloria del orgullo herido de nuestro muchacho ─ y condenarlo así a vagar el resto de sus días con el corazón en carne viva. Ahora, sus buenas palabras en provecho de su ex novia no ocultaban más que una triste y apolillada melancolía por la pérdida del objeto amado. El intento pueril de destruir el monstruo mirando a otra parte.

“No, no y mil veces no. ¡Basta!”, gritó con desespero David Fons. “Ella me quiso, ¡me amó! ¡Yo lo sé, lo sé! ¡Ni poco, ni a la ligera! Me amó, ¡pero estas cosas se acaban, maldita sea!”.
“¿Para qué ofuscarse de esta manera con el narrador omnisciente? ¿No debería usted estar lleno de un gozo indescriptible? Usted, dichoso entre los casi mileuristas, que ha contemplado el milagro de la metamorfosis paquidérmica”, le llamó la atención un hombre estirado en un banco y oculto bajo una manta que, por su roñoso aspecto, parecía haber sido estrenada la noche de coronación de Fernando VII.
“¿Perdone?”
“No es la pregunta correcta, muy apreciado mío. Pudiera ser que, en esta ocasión, simplemente fuera un hombre sin casa ni vida, un desgraciado a quien la Gran Depresión de principios del siglo veintiuno ha dejado a merced de la miseria, la inmundicia y un alcoholismo galopante”. Alzando un brazo por fuera de la manta, brindó al aire con un cartón de vino sujeto en la mano. “Claro está, soy muchas más cosas dependiendo del tiempo al que usted pretenda remitirse: hace diez segundos era la persona a la que usted, bienaventurado entre los precarios, ha despertado a fuerza de gritos. No lo tome a mal: uno, cuando duerme en la calle, se acostumbra al ruido de fondo, pero hay una alerta biológica, una especie de despertador, que se activa cuando se escuchan gritos demasiado cercanos”.
“Disculpe, no le había visto. No era mi intención molestar”.
“Evidentemente, sé que no quería molestarme y, sobretodo, sé que no me había visto, puesto que nadie me ve. Pero los hechos son los hechos, ¿comprende? La mayor parte de las veces los hechos son los hechos, y sólo en contadas ocasiones los hechos pueden ser considerados otras cosas, tipo un meteorito que se pasea a setenta millones de kilómetros de la atmosfera terrestre, o un gol en fuera de juego, qué sé yo… Los hechos son los hechos, incluso para usted, bienhallado amigo.”
“Eh… Perdone, no acabo de... de… Además, tengo prisa…”
“Usted tiene prisa y yo tenía sueño. Fíjese como están construidas las cosas: de tal manera que el vacío queda suplantado por cualquier otro asunto, incluso por malentendidos. No, no: me he expresado mal. Casi siempre, el vacío queda suplantado por malentendidos. Es una situación diabólica, ¿no cree, oh bien amado?
“¿A qué vienen todos estos titulitos de ‘bienaventurado’, ‘bienhallado’…? ¿Me toma el pelo?”
“Sólo trato de ser cortés. Soy un demonio alegre, pero no por eso dejo de ser cortés”. Incorporándose para tomar asiento, preguntó sin ocultar cierta malicia: “¿Por qué se molesta con el narrador que todo lo ve y todo lo sabe? Tan sólo está explicando que su ex novia era una chica que le hizo mucho daño, y que usted no ha sabido ni perdonar ni olvidar, ¿o acaso es falsa tal suposición?” Y añadió: “¿Tan terrible le supone reconocerse rencoroso y lleno de orgullo? ¿Tan poco humano se juzga?”
David Fons no supo qué contestar. De pronto, pensó que el reverso del amor no era el odio, si no la indiferencia. Pero no abrió la boca.
“Mire, vamos a saltarnos el guión preestablecido”, dijo impaciente el mendigo bufón. “Ahora yo debía proponerle tres tentaciones, una mayor y más suculenta que la anterior, y usted debía evidenciar por qué ha sido escogido como héroe de esta historia, resistiendo estoicamente a mis intentos por hacer caer al dichoso entre los hombres”. David Fons no daba crédito. Lo único que fue capaz de hacer fue encender el porro, y eso porque era un reflejo automático.
“Le propongo”, continúo el mendigo, “la realización de su mayor anhelo, directamente y sin rodeos ni preámbulos ni mayores artificios: que esa ex novia suya, esta misma noche, le pida pasar el resto de sus días en su compañía. Y tenga en cuenta que queda tajantemente excluida la posibilidad del divorcio. ¿Cómo le ha quedado el cuerpo, amigo?”
“Oiga, no sé quién es usted ni por qué le estoy escuchando. Ahora me voy a ir, y se acabó la tontería. Buenas noches tenga”.
“Le hablo en serio, querido David Fons, muy en serio. Dígame que sí, que acepta mi trato: a cambio de nada le concederé su mayor deseo. Convendrá conmigo que para rechazar un acuerdo así, hay que ser esforzadamente estúpido. Las condiciones son en conjunto ventajosas: cero interés hasta el día de su muerte... Nos han enseñado que hay que aprender a perdonar, a que el tiempo lo cura todo. Usted, que no es tonto, sabe que no son más que cuentos para niños: nadie que se haya jugado lo más preciado de su vida y lo haya perdido, puede olvidar sin más; no hablemos ya de perdonar. Hay heridas que no cicatrizan nunca. El perdón es el recurso retórico de los que no necesitan perdonar, ¿entiende usted, querido?”
Evidentemente, David no comprendía una sola palabra del absurdo discurso del mendigo guasón. Sólo sentía unos anhelos irresistibles de salir volando y alejarse de tan perturbador personaje. Sin embargo, no adelantemos acontecimientos. Antes que nada, una tercera persona, un hombre con aspecto de desempleado crónico venido a menos, se acercó a la escena protagonizada por el mendigo bufón y nuestro David Fons, de forma pausada, igual que si lo hiciera deslizándose sobre una de esas cintas transportadoras, tan de los aeropuertos. O por citar otra imagen ─menos prosaica y tal vez menos antipática que hablar de aeropuertos ─ sobre la extrema quietud que desprendía el recién llegado, digamos que se aproximó al foco de nuestra historia caminando sobre las aguas dormidas de una cala en algún punto perdido de la Costa Daurada.

dissabte, 23 de maig del 2009

Otras caras de Bolivia


Marinkovic
Terrateniente, banquero, industrial, político. Branko Marinkovic (1967, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia), está presente en la vida de la región cruceña desde todos sus puntos cardinales. Su familia, de origen croata, recaló en el oriente boliviano después de la II Guerra Mundial. Hoy Branko es el rostro visible, blanco y exitoso, de la poderosa burguesía local. Reclama autonomía, pero se le acusa de secesionista, de querer balcanizar Bolivia desde su Departamento más rico. Es el croata en guerra con los indios. Es la némesis del presidente Evo Morales.

Pero, ¿quién es Marinkovic? Sus padres, Silvio y Radmila, huyeron de la Yugoslavia de Tito tras haber apoyado el régimen nazi en Croacia. "Escaparon hace 50 años. Cuando yo era chico, iba a Yugoslavia y allí veía los radicalismos del régimen comunista", recuerda Marinkovic. La mera idea del socialismo pregonado por Evo Morales se le atraganta. Admira a Estados Unidos, donde estudió ingeniería, y desprecia al presidente venezolano, Hugo Chávez.

Su familia llegó sin nada a Bolivia e hizo las Américas en pocos años. Los gobiernos de derecha, sobre todo los militares, les beneficiaron y concedieron créditos a fondo perdido, tierras y privilegios sociales a las élites cruceñas. Silvio Marinkovic se vinculó a ellos y, en menos de una generación, levantó un emporio empresarial.

Branko es su heredero. Sus propiedades incluyen hoy unas 10.000 hectáreas para cada uno de sus cultivos (arroz, soja, girasol y maíz), además de unas 15.000 cabezas de ganado. Sólo la fábrica de aceite IOL emplea a 400 personas y mueve anualmente 100 millones de dólares. A esta lista, Marinkovic le añade la propiedad del Banco Económico y unos ingresos anuales de unos 300 millones de dólares.

A nadie escapa que Marinkovic es quien tiene el cetro del poder de Santa Cruz. Desde el estratégico asiento que ocupa en la presidencia del Comité Cívico pro Santa Cruz, sumado a su rol empresarial, su figura ensombrece a la de su predecesor, el prefecto (gobernador) Rubén Costas. Si Evo Morales encarna el nuevo espíritu indígena que rige en Bolivia y que reclama el fin de siglos de explotación, Marinkovic es el gurú que dirige las almas de los cruceños, preocupados por mantener sus privilegios históricos.

En Los barones del Oriente, el poder en Santa Cruz ayer y hoy, los investigadores Ximena Soruco, Wilfredo Plata y Gustavo Madeiros identifican al Comité Cívico como "el brazo político fundamental de la élite intelectual", sobre el que se asienta la idea de pertenencia a la comunidad cruceña. Una identidad que, puesta al servicio del Estatuto de autonomía aprobado en 2008 por referéndum ilegal según Evo Morales, articula a la sociedad local detrás de los intereses de su clase dominante. El objetivo de esta élite es perpetuar sus privilegios.

Racismo hacia los indios
Para ello, los intelectuales, que "profesan un racismo visceral antiindio", se apropiaron de los símbolos indígenas y blanquearon al camba (indio) para convertirlo en el resultado del mestizaje con los criollos. Hoy, muchos indígenas cruceños se miran en el espejo y ven a un camba. Insultan al aymara (etnia indígena), a sus propias raíces, para reafirmar la identidad blancocéntrica. En cambio, Marinkovic representa la visión civilizada, moderna, productiva y globalizadora que la élite local presenta de sí misma.

De hecho, el núcleo duro del Estatuto tiene como pilares los capítulos dedicados a los recursos naturales. Se trata de un mecanismo para frenar la reforma agraria que intenta eliminar el latifundio este objetivo de Morales es mera retórica pues llevarlo a la práctica es imposible, al menos de momento y controlar los ingresos procedentes del gas, cuyo 80% está concentrado en Tarija y Santa Cruz.

"Claro que es un blindaje contra las reformas", opina la socióloga Claudia Peña. Un blindaje contra la nueva Constitución, que será sometida a referéndum el 25 de enero, y consagra los derechos indígenas a la tierra, al reconocimiento de su lengua y su cultura. También prevé que no puedan existir latifundios (no define su extensión) ni tierras improductivas.

Este es un capítulo que desvela a Marinkovic. Según el viceministerio de Tierras, el líder cruceño se ha apropiado ilegalmente de 26.951 hectáreas que corresponden a la Tierras Comunitarias de Origen de Guarayos. La misma acusación pende sobre otros latifundios, obtenidos de la persecución y esclavización de chiquitanos y quechuas.

Balcanización
"Si el Gobierno no cede, habrá guerra civil. Ellos tienen ahora la palabra", clamó Marinkovic este año. Sus amenazas dan bríos a quienes le acusan de estar a la cabeza de un ejército en Santa Cruz para balcanizar y dividir el territorio boliviano si avanza la Constitución de La Paz. Marinkovic lo niega. Pero vuelve a amenazar: "Si nos atacan, lo que yo pienso que no sucederá, tendrán que salir escapando de nuestra ciudad. Esto lo garantizo".

Al margen del supuesto ejército, Marinkovic financia y manda sobre la denominada Unión Juvenil Cruceñista (UJC). Este grupo parapolicial, que se mueve en modernas camionetas 4X4 con la esvástica nazi, se dedica a atacar a quienes rechazan el modelo autonómico propuesto por los cívicos.

En las calles de las zonas más acomodadas de Santa Cruz es común leer pintadas que rezan "haga patria, mate un indio". Nadie las quita. Algunas están gastadas de viejas. Aquí, ser blanco es un privilegio. Branko es el más blanco de todos.

Los unionistas están detrás. También de los bloqueos de carreteras y de los ataques a indígenas. Esta promoción del racismo ha sido denunciada por la Federación Internacional de Derechos Humanos, con sede en París. Pero Marinkovic, que ha criticado a los ponchos rojos como el supuesto brazo armado de Evo Morales, justifica la acción de la UJC. Tras cada enfrentamiento y algunos de ellos acabaron con muertos, como el domingo 4 de junio durante la jornada de votación del Estatuto Marinkovic ha respondido que la sangre derramada ha respondido a una "provocación".


Rózsa-Flores

El boliviano Eduardo Rózsa Flores, un ex combatiente de la Guerra de los Balcanes que peleó por la independencia de Croacia, murió acribillado por la policía en Santa Cruz, acusado de liderar una organización terrorista que pretendía asesinar al presidente Evo Morales.

De esta manera acabó un hombre que, durante su vida, transitó por las antípodas de la política y la religión, tal como él mismo relata en una entrevista publicada en su blog de internet.

Se dejó seducir por los ideales de Ernesto Che Guevara, para después decepcionarse del "socialismo real". Encontró la paz en el Opus Dei, pero más tarde se convertiría al Islam.

Pese a que el gobierno de Morales acusó a la presunta organización terrorista de pertenecer a "una ideología de extrema derecha fascista", las múltiples facetas de Rózsa podrían confundir a cualquiera que pretenda encasillarlo.

De padre húngaro y madre boliviana, Eduardo Rózsa-Flores nació en Santa Cruz en 1960. El entonces muchacho creció en un hogar de grandes contradicciones, que se reflejarían a lo largo de su vida.

Detrás del Che
"Mi madre y su familia, católicos; mi padre, marxista y ateo recalcitrante. Ya se pueden imaginar los 'carnavales' familiares", relató Rózsa al diario El Deber de Santa Cruz en una entrevista concedida en el año 2005.

El golpe de Estado de Hugo Banzer Suárez (1971-1978) obligó a la familia a exiliarse en Chile, donde Rózsa comenzó su activismo político.

Durante el gobierno de facto de Augusto Pinochet, a la familia le tocó huir también de Chile. El destino fue Hungría, donde Rózsa ingresó a la Escuela Militar, con la idea de volver a América Latina y seguir los pasos del Che Guevara.

"No lo niego; si en ese entonces algo brillaba ante mis ojos, era la figura del Che, la guerrilla truncada y la necesidad de continuar lo que ellos no habían podido llevar al éxito", le dijo a El Deber.

Pero, el destino le tenía reservado otro rumbo. Con la finalidad de completar su formación, fue enviado a la ex Unión Soviética, donde en realidad terminaría por decepcionarse del régimen.

La decepción
"La inmoralidad, la mentira, los crímenes cometidos en nombre del 'socialismo real' son imperdonables. Habrá que usar mucho detergente para lavar esa ignominia. Te hablo de la realidad. No de las ideas. No de la necesidad que sí existe, de construir una sociedad más justa", dice Rózsa en la entrevista que reproduce su blog y que fue publicada por Imagen y Comunicación Revolucionaria en Caracas, Venezuela, en octubre del año pasado.

Más adelante, estudiaría Filosofía y Letras en la Universidad de Budapest y, por casualidad más que por convicción, empezaría a trabajar como periodista. Fue corresponsal de la agencia Prensa Latina y del diario español La Vanguardia.

"Lo que me llevó a combatir al lado de los croatas fue la rabia y la impotencia. Un pequeño país, casi indefenso, atacado por un vecino poderoso, fuerte y armado hasta los dientes... Vaya, el que deja pasar una oportunidad así, inclusive de morir, si así Dios lo dispone, por una causa indiscutiblemente justa sin tomar partido, o es un imbécil o un cobarde", dice Rózsa a El Deber.

Este viernes, el Ministerio de Exteriores de Croacia confirmó a la agencia de noticias EFE en Zagreb que Rózsa Flores tenía la ciudadanía croata, igual que Mario Tadic, un miembro de la organización desarticulada en Bolivia que ahora permanece detenido.

Una vida de película
El año 2000, la directora de cine Ibólya Fekete llevó a la pantalla grande la vida de Rózsa, en la película Chico, un film que mereció algunos premios internacionales.

Lo curioso de la cinta es que el propio Rózsa es el protagonista del film y esto se debe, según dijo él, a que la película fue rodada en varios países y en varios idiomas que debían ser hablados por el actor, en este caso, él mismo.

Allá por 1995, Rózsa se convirtió al Islam y hasta el año pasado era vicepresidente de la comunidad islámica en Hungría. Antes de aquello, este hombre de origen judío fue miembro del Opus Dei y defendió la obra de Josemaría Escribá de Balaguer, según la entrevista publicada en su blog.

La noticia de su muerte permitió saber que Rózsa estaba en Bolivia, aunque no se sabe cuándo llegó, con qué objetivos lo hizo, ni quién financiaba su organización.
Según el gobierno de Morales su organización es la autora de al menos una decena de atentados perpetrados en Santa Cruz en contra de blancos tan opuestos como algunas autoridades del gobierno de Evo Morales, todas ellos de izquierda, y organizaciones cívicas alineadas con la derecha cruceña.

Incluso, el propio gobierno dice que los planes de asesinato incluían a Morales y al vicepresidente Álvaro García Linera por un lado, y al opositor prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas.

Con unos y otros
En la entrevista publicada en su blog, Rózsa-Flores, cuando es consultado sobre el proceso venezolano al mando de Hugo Chávez, responde que "si bien es verdad, que soplan vientos -si no totalmente nuevos- al menos frescos en nuestro continente, aún queda mucho por hacer para que todos los pueblos y naciones americanas disfruten plenamente de los derechos que les corresponden".

Pero también en su blog, se pueden encontrar vínculos que conducen a organizaciones de derecha de Santa Cruz, como la denominada Nación Camba.

Y también sitios que defienden a los palestinos y fustigan a Israel, en concordancia con la posición gubernamental.


Legión Szekler
Inteligencia seguía a Rózsa-Flores desde su arribo. Lo encontraron por los registros de hoteles. Un diario rumano dice que su país y Serbia informaron a Bolivia sobre su presencia, la de Tibor y Magyarosi, todos miembros de la Legión Szekler.

Los sistemas de Inteligencia del país siguieron a Eduardo Rózsa-Flores desde su llegada a Bolivia. La información, proporcionada por una fuente de esta repartición, fue confirmada por el diputado César Navarro, presidente de la Comisión Especial de la Cámara de Diputados que investiga el supuesto terrorismo en Santa Cruz, que aseguró que el boliviano-húngaro-croata y su gente fueron encontrados por su registro en un hotel, que no correspondía con ningún informe de ingreso al país. Navarro aún debe confirmar si el primer hotel al que llegaron fue el Asturias.

Sin embargo, es probable que los sistemas de inteligencia de Bolivia hayan sido alertados antes de la llegada de este grupo al país. Así lo publicó el diario rumano www.napaconews.ro, que asegura que Eduardo Rózsa, Magyarosi Árpád y Tibor Révész eran seguidos de manera permanente por los gobiernos de Serbia y Rumania, que le habrían pasado el dato de que estas personas trataban de venir a Bolivia para una “acción de defensa y liberación”.

Revézs y Magyarosi eran vigilados de manera constante por Rumania. Ambos forman parte de la Legión Szekler (Legio Siculis), un grupo paramilitar fundado en 2002 y liderado por Revézs, que cuenta con 5.000 miembros, la mayoría rumanos de etnia húngara, que proclaman la autonomía de una región de Rumania donde son mayoría.

Révész, un experto en artes marciales y combate de 32 años, fue el que reclutó gente para Rózsa de manera muy poco discreta. A través del portal www.cahil.tk publicó una convocatoria “a todos los que se sientan física y mentalmente preparados” para apoyar una acción de defensa y liberación de Santa Cruz de la Sierra. Cahil.tk fue sacado de la red, pero aún se puede ver su introducción en el portal photosniper. Allí se muestran entrenamientos de combate urbano y en aviones, dos de las especialidades de Revézs, que también reclutó al irlandés Mike Dwyer, con el que compartió y empleó en el Centro de Manejo de Riesgos de la Shell en Irlanda.

Rumania ha tratado de intervenir a los Szekler, pero éstos se presentan a sí mismos como un grupo de deportes extremos.
Según el diario rumano, Serbia, por su lado, siempre mantenía vigilado a Rózsa, contra el que combatió en Los Balcanes. Rózsa-Flores, además, era miembro de Szekler y escribía asiduamente en su portal. Cuando se le preguntaba si Révész era terrorista, respondía que lo mismo decían de él en Serbia.

Consultado sobre Bolivia recibió información de los dos países europeos, el diputado del MAS, Gustavo Torrico descartó la posibilidad y aseguró que se trató de una operación totalmente boliviana. Sin embargo, Navarro prefiere no descartar nada y dice que es posible que haya habido dicha comunicación.

Si bien Rózsa se alojó en varios hoteles con diferentes alias, Révész, Gabor Dudog, Dániel Gáspár, Ivan Pistovcák, Michael Dwyer, Tamás Nagy, Árpád Magyarosi y Elöd Tóásó utilizaron sus verdaderos nombres. Como todas las noches los hoteles envían su lista a Interpol y otras siete instituciones, no fue muy difícil dar con esta extraña mezcla de gente que dejó muchos registros en Internet de lo que pretendían hacer en Bolivia.

Peter Maldonado, informó de que Nagy, Pistovcák y Révész regresaron a Hungría sin mayores problemas.
Según el cónsul húngaro en Argentina, Mátyás Józsa, Dudog y Gáspár también están a salvo.

¿Quién es Tibor Révész?
- Lider. Nacido el 25 de junio de 1976, es el fundador de la Legión Szekler (LS). Hizo un curso de guardaespaldas en Irlanda, de combate en aviones (aircraft tactical combat) en Hungría, combate urbano a corta distancia en Egipto, distintos cursos de guardaespalda vip, respuesta temprana e intervención física (represión o antimotines), gestión de conflictos en el Reino Unido e Irlanda. Ejerció el periodismo, es experto en vigilancia con perros, guardia penitenciario, tres veces campeón húngaro en yudo, cuarto dan en Kun Fu y múltiple ganador de competencias de supervivencia.

- Legión Szekler. Es una organización paramilitar creada en 2002 en la ciudad Palhalma (Hungría). Révesz es su líder supremo. Alimenta ideologías revisionistas del territorio rumano. Busca la liberación de Los székely, una etnia de habla húngara que en torno al siglo VIII ocupó las tierras del sureste de Hungría. Mayoritariamente viven en Transilvania, en el País Székely.

- Molestias. La liga judía de Hungría se ha quejado de que sus prácticas pueden alentar en neofacismo en el país.

Hay manuales militares en la Internet
No hay confirmación de que sean los que tradujo Mario Tadic por encargo de Eduardo Rózsa, pero desde febrero de este año en la página de Internet denominada Frente Democrático de Defensa (FDD),
Justicia y Libertad, se comenzaron a colgar manuales de formación de células urbanas de defensa y ataque ante una supuesta invasión de Santa Cruz por el Ejército o por los grupos de campesinos afines al MAS. Allí hay instrucciones concretas para crear explosivos caseros, cómo convertirse en francotirador, manejar explosivos, información de inteligencia, supervivencia, instrucción física y cómo enseñar esas tácticas a otras personas.
El llamado a organizarse está firmado por el ‘Comandante Tamandúa’, cuyas referencias ligan al blog del supuesto Ejército Guerrillero de Liberación Camba. El sitio web fue creado en 2007 y tienen fotografías de una activa participación en los bloqueos por el IDH de agosto pasado. El titular del blog es el ‘Subcomandante Samou’ (Toborochi).
En los últimos ‘post’ se idolatra a Rózsa como un mártir de la lucha por la liberación camba y se acusa al Gobierno de haberlo contactado a través de dos oficiales de Ejército, el mayor Juan Bayá Flores y el teniente Alfredo Crespo Coria, por orden del ministro de Gobierno, Alfredo Rada.

dissabte, 25 d’abril del 2009

Los días que vivimos religiosamente (I)


1. UN PAQUIDERMO EN EL PARQUE

“Pues ahora me enfado y no respiro”.

“Es mentira, eres un mentiroso, si hablas es que estás respirando”, le recriminó Felipe. Y ante la evidencia de su trampa, Carlos se enfadó en serio. Y en efecto, ahí el niño dejó de respirar: taponó los orificios nasales, cerró la boca y cruzó los brazos, como si el parquecito de arena donde los dos críos jugaban fuera uno de los jardines acuáticos de Poseidón, si es que las posesiones del dios marino pueden calificarse de jardines, puesto que hablar de parques acuáticos ya sería referirse a otra cosa bien distinta.

El pequeño Felipe continuó excavando con su pala, la misma que no había querido prestar a Carlos y que se había convertido, a pesar de estar hecha de plástico y de haber sido comprado en una tienda playera de souvenirs, en el deseo frustrado de un niño caprichoso que amenazaba con un inverosímil suicidio. A Felipe, esta amenaza se la traía al pairo, no tanto por carecer de empatía o compasión como por su obcecación de lograr construir un túnel subterráneo que comunicara el parquecito de arena con la sucursal de “La Caixa”, situada a escasos ciento cincuenta metros del lugar de actos. Aún así, al pequeño Felipe se le hizo extraño cavar un rato sin las constantes quejas de su amigo (amigo forzado, hay que decirlo, pues si hubiera más niños disponibles, Carlos ocuparía el último lugar de sus preferencias), por lo que, casi sin ser consciente, dejó de perforar la tierra y miró por encima de su hombro a ver qué demonios hacía Carlos.

Y ahí estaba el bendito, en la misma posición de enojo, con los brazos cruzados sobre su pecho infantil y las piernas en posición de flor de loto, pero, eso sí, con la cara de un vivo color rojo casi escarlata, hinchada y deformada por el que, sin duda, estaba resultando un gran esfuerzo. Felipe fue a decir algo, pero su intacto orgullo infantil le aconsejó: espera, no creas que Carlos va a resistir mucho más, espera tan sólo un momentito, y verás como, al final, este niño no te deja por un tonto. Y Felipe, precozmente contagiado de un mal que acompaña a gran parte del mundo adulto, cedió ante su orgullo. Sin embargo, si el orgullo, ya con la experiencia que dan los años, resulta patoso dando consejos y recetas, ¿qué puede esperarse del orgullo de otro niño mimado y consentido de tan sólo cinco años? Felipe esperó, con la pala de plástico en la mano, observando el terrible, el titánico esfuerzo de contención respiratoria que Carlos estaba ejecutando.

La cara de Carlos había alcanzado una tonalidad púrpura, que, como es sabido, denota intensidad y tensión en los deportistas ocasionales sometidos a un gran esfuerzo. Más allá de un color u otro, el rostro de Carlos se asemejaba a un tubérculo, pongamos que a una patata, con esas protuberancias tan características que, si bien en las patatas se excusan debido a su tendencia natural a crecer bajo tierra, en el rostro de un niño suponen una malformación preocupante de la que nada bueno puede desearse. Carlos mantenía los ojos cerrados. A saber qué debía pensar en aquellos segundos. Porque sí, todo sucedió en cuestión de segundos; como suele decirse, los hechos se precipitaron, se lanzaron en caída libre desde lo alto de la colina, del monte o de la azotea y, antes que nadie hubiese podido decir: ‘Ganesha’, Felipe contempló, medio fascinado y medio aterrorizado ─seguramente más aterrorizado que fascinado, a juzgar por la mancha de orina que apareció en sus pantaloncitos cortos─, como del tono purpúreo la cara de Carlos pasaba al azul profundo, también llamado marino, y esas protuberancias, que antes tan ingeniosamente podían recordar a las de un tubérculo, pongamos que a una patata, se desarrollaban monstruosamente hasta dar paso a lo que, a ojos de un zoólogo principiante, se asemejaba a una trompa, musculosa y rugosa. El resto de las facciones también se transformaron: las orejas crecieron desmesuradamente y la frente adoptó una forma abombada que parecía sugerir un tumor cerebral del tamaño de una pelota de rugby.

Felipe, tan asombrado estaba el chiquillo ante la transformación de Carlos, dejó caer la pala al suelo, abandonando, sin ser consciente, el proyecto de construir un túnel subterráneo que le permitiera entrar en La Caixa, coger un billete de quinientos euros y salir sin ser visto, ni por los celosos banqueros ni por la entrometida de su mamá. Felipe ahora sólo tenía ojos para los cuatro brazos ─los dos de siempre más dos nuevos, que habían surgido de quién sabe dónde─ que Carlos, o quién fuera que luciera esa magnífica cabeza de elefante, agitaba suntuosamente a escasos centímetros de su cara. Y en esa proximidad, el maravilloso ente paquidérmico pronunció, más o menos con voz atronadora, las siguientes palabras:

“Debido a su actitud, joven Felipe, profundamente egoísta y contraria al correcto devenir del universo, que atenta de modo tan descortés contra los valores más básicos de convivencia y solidaridad, me veo forzado a exigir su dimisión inmediata e irrevocable. Si bien es cierto que el deseo, cualquier deseo, hasta el más liviano, lleva de la mano el sufrimiento y la infelicidad, no es menos verdad que la avaricia y la negativa a compartir bienes e incluso servicios, esto es, la defensa acérrima que ha llevado a cabo de la propiedad privada ─ propiedad, por otra parte, de la cual, usted, joven Felipe, era usufructuario directo sin haber hecho el más mínimo esfuerzo, pues fue su señora madre quien compró la herramienta para excavar ─, no deja más solución que una intervención drástica e inequívoca, que ponga punto y final al desatino que han sido sus bochornosos cinco años de vida”. Y al cabo de pronunciar dichas palabras, el elefante alzó la trompa y emitió un sonido atronador, como la sirena de un transoceánico a punto de zarpar. Felipe lloraba, invadido por completo de un terror inenarrable. El elefante prosiguió con su invectiva:

“No piense, lozano Felipe, que no me hago cargo de lo dramático de la situación que atraviesa. Incluso de su desconcierto ante mi exigencia ineludible de que presente su dimisión. Trataré de hacerle comprender y, hasta cierto punto, reconfortarle. Vayamos por partes: en primer lugar, debe aceptar como un hecho verídico y probado que la vida del ser humano no es una, como los sentidos terrenales inducen a creer. El ser humano, y algunos primates como el orangután y el gorila de lomo plateado, cumplen varios ciclos vitales en los cuales, el inmediatamente anterior determina las circunstancias del presente estado vital. Para hacerlo simple a su corto entendimiento, todos los humanos, orangutanes y gorilas de lomo plateado juegan una promoción constante en cada una de sus vidas y que, según se desenvuelvan en sus actuaciones, mantendrán la categoría, promocionaran o descenderán de nivel. Como puede comprobar, joven Felipe, este sistema universal asegura diversión y entretenimiento para toda la eternidad, o por lo menos, hasta que la estrella más próxima a la madre Tierra explote y se ponga fin al espectáculo. ¿Qué juego buscaremos después para no aburrirnos?, se preguntará ─ Para añadir tajante ─ Eso no es asunto que deba preocuparle ahora, ni mucho menos.
Y, en referencia a su dimisión, joven Felipe, asuma que no hay motivo para esperar setenta años. Como le digo, este juego nunca termina: ¿para qué retrasar la oportunidad de enmendar lo que ya no tiene remedio? Hágame caso ─ no le queda más salida ─ presente su dimisión, que será gustosamente aceptada, y salga con cierta dignidad de este lodazal repugnante que es su vida.”

Un hilo de voz, conmovedor y a su manera espeluznante, escapó de labios de Felipe, que se encontraba ya anegado de lágrimas:

“Quiero a mi mamá…”

“No. Su mamá nada tiene que ver con este caso. No rehúya su responsabilidad: ¡dimita, dimita y dimita!”. Hagamos, rápidamente, un aparte esclarecedor: la mamá de Felipe no se encontraba lejos del parquecito donde su hijo ahora se las veía con un ─cada vez más─ enorme elefante. Era una madre joven y guapa, confiada del bienestar de su hombrecito (como le gustaba referirse a Felipe), aunque no tanto para dejarlo solo, a la buena de dios, en la calle. La madre de Felipe ─ no diremos su nombre, pues no es relevante ─ se había ido a comprar a una charcutería próxima, donde la dependienta la entretenía comentando, con la prensa especializada en las manos, cierta ruptura sentimental de una coplera harto conocida en el país.

El elefante no aparentaba enfado alguno. Su discurso, con todas las explicaciones y exigencias, se había formulado en un estado de profunda serenidad, lo que, junto al insistente lloriqueo del niño pequeño, dibujaba un cuadro de contrastes fríos y crueles.
“Joven Felipe, se lo ruego por última vez: ¿va usted a presentar su dimisión o se resiste a aceptar el correcto devenir del universo?”.
“Mamá… Quiero a mi mamá….”, alcanzó a repetir el desconsolado Felipe. Esas fueron sus últimas palabras, puesto que el divino paquidermo, inconmensurable en su infinita bondad, se puso de pie con agilidad sorprendente (para alguien con ese mastodóntico perímetro de cintura) y alzando sus dos patas delanteras, se dejó caer sobre aquel muchachito, quizá un poco egoísta y con delirantes planes de robo de bancos, pero ¿quién no ha estado alguna vez en horas bajas y a cuántos de nosotros nos ha forzado a dimitir un paquidermo en un parque? Reconozcámoslo, en memoria de Felipe: un juez menos severo le habría dado una segunda oportunidad.

Y aquí, sin más contemplaciones, pondríamos fin a este esperpéntico episodio con resultado de infanticidio, si no fuera porque, entre los árboles del parque, a una distancia prudente pero no tanto como para no distinguir a un elefante de un mocoso de cinco años, se encontraba sentado un joven que respondía al nombre de David Fons y que no daba crédito a todo lo que había observado. Quiso decir algo, avisar a alguien, pero antes ni tan siquiera de pestañear, el elefante se convirtió en un halo de luz, desapareciendo al instante y dejando tras de sí un niño de cinco años transformado en una lamentable mezcla de charco de sangre y comida para canarios Rosenlöcher. David comprendió pronto que sería mejor terminar de fumar el porro en otro lugar, preferentemente en uno donde no murieran niños aplastados por paquidermos que se desintegraran en el aire. Su casa, por ejemplo, cumplía tal requisito. Así que, como quien no quiere la cosa, nuestro chico se levantó, prendió fuego al peta y se dio las de Villadiego.

diumenge, 29 de març del 2009

dimecres, 18 de març del 2009

Podem viure sense capitalisme


'Podem' és la continuació de 'CRISI' que va sortir el passat 17 de setembre de 2008 on Enric Duran anunciava la seva acció de desobediència a les entitats bancàries i la reivindicava com a forma de insubmissió al capitalisme especulatiu. L'expropiació ha servit per preparar Podem i per preparar un pla d'acció per aprofitar la crisi financera actual com a oportunitat de canvi social.
Paral·lelament també ha sortit publicat el llibre escrit per Duran, 'Abolim la banca'.

Duran ya deja claro en Podem que: "no he vuelto para enfrentar un juicio ni para rehuirlo. Quieran juzgarme o no, esto no es importante. Lo que es importante es que está en juego nuestro futuro. Si estoy aquí es porque pienso que es en el entorno que conozco donde puedo ser más útil para la acción colectiva. Es aquí donde tengo más y mejores conocidos". Enric Duran ja ha estat detingut pels mossos d'esquadra al Rectorat de la UB.

'Insubnis a la banca' és un documental curtet i mitjanament ben fet sobre les accions de Duran. Intervenen el Profesor d'Economia de la UAB Arcadi Oliveres, la abogada del Col·lectiu Ronda Carme Herranz, el periodista de La Directa David Fernàndez i el propi Enric Duran.

Que alguna persona m'expliqui per què l'acció de Duran és robar i per tant ha de ser ajusticiat, i les accions de les entitats de crèdit i els bancs és creació de riquesa i gestió de capital? quan alhora de la veritat ens roben i ens ofeguen des de que van ser creats amb la complicitat dels polítics. Petits exemples del tema: El govern estatunitenc rescata amb diners públics a l'asseguradora de serveis financers AIG per mantenir-la a flote, i els executius es fiquen a les seves butxaques gran part de les bonificacions multimillonaries com a 'indemnització per les pèrdues'. Con dos huevos. I que passa? doncs que els polítics d'enfaden molt i prou.

dilluns, 9 de març del 2009

L'escola cruyffista


L’Escola de l’Holandès Volador: la filosofia cruyffista (part I)

Si no vaig errat, penso que va ser un filòsof romanès ─ no recordo el nom ─ que criticà el psicoanàlisi freudià, perquè considerava símptoma d’una personalitat immadura excusar-se en traumes de la infantesa per justificar els conflictes no resolts de la vida adulta. Podem imaginar que aquest filòsof romanès ─ no serà Cioran? I si no és ell, quin altre filòsof de Romania pot ser? Gica Hagi? Potser Georghe Popescu? ─ mai va haver de suportar, quan era un infant, ni el suïcidi del seu pare, ni veure com la seva mare arribava borratxa a casa, ni tampoc es trobà, a la intimitat de la sagristia, amb un capellà massa afectuós. O podem pensar que, en efecte, el filòsof passà per tot això, i que per aquesta raó considerava una senyal de feblesa excusar el comportament erràtic de la vida adulta pels afers succeïts als primers anys de vida.

Tot això ve al cas perquè, un bon amic meu, encomanà tota la seva vida a un fet que succeí quan ell tan sols tenia vuit anys. I no va ser ni un fet dramàtic, ni desagradable, ans el contrari.

El Barça jugava el darrer partit de la Lliga espanyola contra el Sevilla. Anava segon, a un punt del líder, el Deportivo de La Corunya, i només assoliria el títol de campió si l’equip gallec ─ jugant com a local, a l’estadi de Riazor ─ empatava o perdia contra el València. És a dir, el Barça havia de guanyar i el Deportivo no. L’emoció era màxima: ambdós partits es jugaven alhora. En el minut vuitanta-nou del darrer partit d’aquella Lliga, el Barça era virtual campió: apallissava a l’equip andalús per un contundent cinc a dos, i el Deportivo i el València empataven a zero.

El meu amic, com tants d’altres, recorda que estava sopant quan l’arbitre del partit de Riazor assenyalà, a l’últim minut, un penal (que ho era). Mil pensaments negres creuaren en un segon la ment del meu col•lega, la desil•lusió freda i crua estava a punt d’esgarrapar el tetracampionat del Barça de Johan Cruyff i, amb ell, tots els somnis del meu tendre amic. Era terrible, dramàtic: l’havien tingut tan a prop, el títol, que gairebé l’havien tocat!

El meu amic, que ja llavors era ateu (havia perdut la fe a la típica crisi dels cinc als sis anys, és a dir, en el primer curs de primària), no sabia a qui encomanar-se, però decidí ple d’ingenuïtat que, si en el món havia lloc per a la justícia, la bellesa i l’esperança, el Barça havia de guanyar fos com fos.

Tot va passar ràpid, molt ràpid: Djukic, aquell excel•lent central del Deportivo, plantà la pilota en el punt que marca la pena màxima, la distància fatídica dels onze metres. I, amb tot un estadi empenyent-lo, xutà... I el meu amic tancà els ulls i foren els crits d’alegria del seu pare els que anunciaren que el miracle s’havia produït, un miracle que havia tingut la forma d’aturada providencial del porter del València , però que, en realitat (el meu amic ho tenia ben clar), havia d’ésser obra d’un ser superior, magnífic i totpoderós. I a ulls del meu amic, les raons eren irrefutables: el Barça de Cruyff ja havia guanyat les dues darreres lligues a l’últim minut, aquelles vegades contra el Madrid i gràcies al Tenerife. Llavors, a l’últim minut del darrer partit, el Deportivo fallava un penal i l’alegria esclatava a Barcelona, i per extensió, a les llars de tots els culers. Una cosa estava clara: al Barça, algú tenia la sort de cara. O com s’acostumava a dir, algú tenia una flor al cul.

Doncs bé, aquell final de Lliga que va atorgar el quart títol consecutiu a l’equip entrenat per Johan Cruyff, i que, a les postraries, va suposar el punt i final d’una època gloriosa, marcà profundament la forma que tenia el meu amic d’entendre el món sencer.

El meu amic començà a reflexionar sobre per quina raó un equip que jugava bé, despertant admiració i elogis fins i tot dels adversaris més aferrissats, alhora, tenia la sort de cara. Per descomptat, en aquell moment, el meu amic era massa jove i poc capacitat per trobar una raó prou ferma i consistent; no oblidem pas que la història del déu ressuscitat ja no se l’empassava. Buscava raons més profundes, raons que poguessin obeir a una llei general.

El meu amic, passats els anys, i gràcies a l’època daurada del Barça de Rijkaard, trobà un fil que semblava portar a algun lloc. Llegia els diaris i veia com es parlava d’una filosofia del Barça, una marca de la casa. I començà a lligar idees: Cruyff, Van Gaal, Rijkaard, defensa de tres homes, toc de pilota i criteri a l’hora de distribuir-la per obrir el camp, atacar i atacar, jugar bé per donar espectacle, ficant sempre un gol més que l’adversari: millor guanyar cinc a quatre que un a zero. El meu amic estava entusiasmat, havia trobat la pedra angular de tot allò que li voltava pel cap des de feia una dècada. Ja no era un nen petit, però la decisió que prengué amb divuit anys sí que semblava pròpia d’un infant curt de gambals. El meu amic decidí que aplicaria a la seva vida l’estil Barça. Més concretament, l’estil que Cruyff havia imposat, creant escola, al F.C. Barcelona.

Van Gaal, Rijkaard i ara Guardiola són diferents deixebles d’una filosofia; cadascú havia aportat la seva visió, el seu peu de pàgina a una filosofia colossal, guanyadora, desenfadada, atractiva. El meu amic pensà que podria, al seu torn, fer un peu de pàgina en el peu de pàgina, per exemple, de Frank Rijkaard ─ mai de Van Gaal. No obstant això, ben aviat, i portat pel que sens dubte era una conseqüència del seu descobriment, decidí que ell també podia erigir-se en deixeble del mestre. Siguem clars, el meu amic va pensar: per què conformar-me amb un deixeble, quan les ensenyances del profeta són al meu abast? El profeta, òbviament, era Johan Cruyff.

I en efecte, el meu amic es convertí en un estudiós de Johan Cruyff i de les seves ensenyances. Primer, a La Vanguardia, i després, a El Periòdico de Catalunya. No trigà gaire en fer analogies entre els conceptes futbolístics i la vida quotidiana. Bàsicament, això es traduiria, de manera molt barroera, amb aquest esquema:

Jugar a l’atac: No especular. Anar sempre amb la veritat de cara, a pit descobert.

Donar espectacle: Mirar de fer bonic alhora que pràctic allò que, d’una altra manera, es faria de qualsevol manera, tipus: “Patapum i pa arriba”.

Criteri i distribució de la pilota en un toc, o com a molt, en dos, per tal de fer gran el camp de joc: Segons interpretava el meu amic, això significa jugar en equip, no acaparar l’atenció, comptar amb la resta de companys,... Resumint-ho molt: pensar en el col•lectiu i pel col•lectiu, des del col•lectiu. D’aquest manera ─ i aquí ve el paral•lelisme amb l’expressió ‘fer gran el camp de joc’ ─, s’assoleixen més possibilitats per portar a bon fi l’atac.

Ficar un gol més que el rival:
No abaixar els braços mai, no perdre mai la cara al partit que s’està disputant (ja sigui un examen, ja sigui muntar un moble de l’IKEA, o recuperar-se d’un desengany sentimental). L’esperit competitiu, l’esperit guanyador que no deixa mai de lluitar, s’ha de cultivar. La fam de victòria no entén de dietes.

En definitiva: que el meu amic està com un llum. Això sí, reconeix sense reserves que aquesta filosofia també comporta, de tant en tant, derrotes doloroses. Però ell s’excusa dient que les derrotes doloroses també les pateixen aquells que practiquen el ‘patapum, pa arriba’. No hi ha vacunes contra les derrotes doloroses. No es pot fugir sempre de la derrota. Però el meu amic creu que s’aprèn més d’una derrota que no pas de deu victòries consecutives. I que qui perd jugant a guanyar des del principi, és a dir, a l’atac, amb la veritat com a bandera, en realitat, no es pot dir que hagi perdut.

dilluns, 2 de març del 2009

Fermesa 10


O 1 de marzo és un dia de merda, Pepe Rubianes ha mort i os eleccións para elixir o parlamento galego i el d'Euskadi han sigut una farsa electoral. Despois de catro años de suposto goberno progresista galego, está moi claro que ir ao colexio electoral e depositar alí unha papeleta é completamente intranscendente para o futuro do país. A Galiza el que hi ha és un caciquisme extraordinari i en epoca de vaques flaques afora. Ás persoas galegas vuelven a olvidar el apoyo de todo un país a la limpieza del Prestige. A Euskadi ha guanyat la Llei de Partits, l'incostitucionalisme constitucionari. Las cacerías. Los representantes jeltzales pueden perder cuotas de poder a favor del PSOE-PSE y la derecha españolista boicoterá lo no escrito. Pero això no és Catalunya i el PNV no és equiparable a CiU. És important recordar que el vot nul ha pujat deforma considerable, "aunque una parte muy importante de la izquierda aberzale desobedeció la consigna de ETA y optó por votos válidos o la abstención. De las apenas 4.000 papeletas nulas del 2005 (0,33%) se pasó a algo más de 100.000 (8,84%), pero hace cuatro años EHAK superó los 150.000 votos. El beneficiado ha sido Aralar". Ferraz i Génova tenen molt a dir i a decidir. Lehendakari mon amour. A demagoxia democratica dos feitos!